Innovación social & prospectiva estratégica. David Alayón y “el nosotros” para canalizar el cambio

David Alayón siempre nos hace mirar la estrategia desde la prospectiva.

Y comenzamos este artículo con la frase con la que ha acabado siempre sus intervenciones en las jornadas Géiser: “La mejor manera de predecir el futuro es crearlo”.

En 2019 participó en las Jornadas Géiser para hablarnos de “Innovación Social: el futuro de la nueva economía” Y nos planteaba: ¿creéis que estamos progresando? En 2021, como padrino de nuestro evento presencial que se lleva a cabo en Tenerife, nos dejaba 3 claves esenciales para la evolución de cualquier empresa:

  • Mira el pasado el doble de tiempo de lo que quieres mirar al futuro”.
  • “El futuro no es un paisaje por descubrir, sino un viaje que trazamos con nuestras decisiones y acciones”.
  • “Cualquier sociedad se mueve por la visión que tiene del futuro. Escenarios que generan conversaciones y dan lugar al diseño especulativo”

Según David Alayón, Chief Foresight Officer de Innuba, Director de Innovación en Mindset y experto en innovación y en tecnologías disruptivas: “la innovación social es un sector bastante transversal, es decir, trabajamos con diferentes industrias, con diferentes empresas. Y ya no solamente empresas, sino en tipologías de empresas: el tercer sector,  emprendedores sociales,  gran corporaciones o pymes”.

Porque dentro del mundo de la innovación y la innovación social, el objetivo es consolidar el cambio y observar esas tendencias que pasan por la transformación de las compañías. Entender que las teorías, que ahora ya no son tan teorías, como el valor compartido o el triple balance, lo que intentan básicamente es trabajar la sostenibilidad económica con la sostenibilidad medioambiental y la estabilidad social. Y se deben conjugar.

Ya no es válido pensar en el corto plazo ni jugar las reglas del juego del sistema económico en que vivimos. Ahora es necesario reinventar otro.

Pero ¿cómo?

¿Cómo se plantea una perspectiva de futuro dentro de la incertidumbre?

No hay un solo futuro. David nos anima a hablar de futuros en plural, porque de alguna forma esto nos permite reflexionar sobre diferentes posibilidades y ver qué futuros preferibles hay y cómo podemos hacerlo más probables, para que finalmente pasen.

“Yo creo que lo más innovador que se está haciendo en este territorio es la creación de nuevos productos y nuevos servicios, nuevos modelos de negocio, de nuevas empresas, de nuevas formas de cultura”.

Entonces, en el contexto de incertidumbre que vivimos, el objetivo no es tanto adivinar el futuro, sino adquirir competencias que nos permitan navegar por la incertidumbre de manera ágil y efectiva.

Herramientas para que los futuros posibles y deseables sean más probables

  • La prospectiva estratégica es una herramienta o marco de trabajo que nos ayuda a pensar en posibles futuros, a volver al presente y a tomar decisiones para de alguna forma intentar hacer que aquellos futuros preferibles sean más probables.
  • Moonshot Thinking es básicamente desarrollar la capacidad de pensar en imposibles, a ver si podemos alguna forma retarlo y hacerlo posible.
  • Los estudios de futuros ya llevan consolidándose desde los años 50 y son de alguna forma todas aquellas herramientas e investigaciones, marcos de trabajo o disciplinas, que nos ayudan a trabajar en tener una mayor capacidad anticipación al futuro.

Vinculado con la innovación social, el estudio de futuros está muy orientado a los objetivos desarrollo sostenible. Los ODS de Naciones Unidas nos trazan una guía o un objetivo más a largo plazo de cumplimiento en una serie de categorías. Pero sin duda son un reto porque no son objetivos que se puedan resolver ya.

Sobre innovación social y los retos de la #EconomíaHumanista

Para David Alayón hay dos grandes retos para conseguir el cambio. El primero es poder imaginarlo, es decir, imaginar un sistema alternativo. Lo segundo: generar ese cambio de prioridades.

Pasar de premiar el enriquecimiento individualista, donde creemos que los recursos son totalmente limitados e impera el “yo lo que tengo que hacer es intentar coger la mayor parte del pastel posible”, a generar un cambio donde realmente se trascienda esa mentalidad de escasez con un término que utilizan mucho Innuba que es el enriquecimiento colectivo.

Es decir, una mentalidad más centrada en la abundancia y en el que “yo creo que todos podemos crecer enriqueciéndonos”. Y si bien es cierto que hay gente más ambiciosa, gente menos ambiciosa, gente que tiene otras prioridades, pues cada uno hacerlo en su contexto y en su entorno, dentro de sus posibilidades. Pero sí o sí con esa mentalidad de colectivo.

Se trata de desarrollar constructos empresariales y corporativos que no tengan ese peso central dentro del sistema económico, sino que lo tengan las personas y a través de ellos generar un sistema mucho más humano. Porque se le ha dado un súper poder a las grandes empresas. Como ejemplo: el top 15 empresas a nivel mundial según Forbes representan muy cerca o incluso un poco más el PIB de España o  empresas como Apple, que sus facturaciones son como el PIB de 5 países de Latinoamérica juntos.

La realidad es que cada vez hay consumidores más conscientes. Los empleados exigen no tener un salario, sino casi un proyecto de vida. Es decir, somos nosotros los que estamos canalizando el cambio. Y gracias a nosotros, al colectivo, a las personas, de alguna forma están cambiando las empresas o los gobiernos”.

Igualmente para acelerar el cambio David anima a estos, gobiernos y empresas, a imaginar cómo sería este sistema y querer tanto impulsar el cambio como hacer, estructurar las cosas, para permitir que pueda pasar.

Todo esto nos lo cuenta y amplia en la entrevista que  te invitamos a ver completa en Foro Géiser.

Y como siempre, te invitamos a seguir la conversación a través de TwitterInstagramFacebook o participando a través de Linkedin, junto a ponentes de esta y otras ediciones en el #Challenge de dar forma y sentido a nuestro reto personal de definir qué es la Economía Humanista.

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