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Hablemos de algo que suena a imposible: que una historia inventada pueda fabricar el futuro. No influir en él, no anticiparlo. Fabricarlo. Que una ficción viaje desde un mañana que todavía no existe, se cuele en el presente, cambie lo que la gente hace, en qué invierte y qué construye, y termine convirtiéndose en real.
Una hiperstición es una ficción que conjura su propia realidad. Y Géiser, sin saberlo al principio, era una.
Parece magia, pero es uno de los mecanismos más poderosos y menos comprendidos con los que los seres humanos han moldeado su propia época. Tiene nombre desde hace apenas tres décadas, y ese nombre es el lema que hemos elegido para la 11ª edición del Foro Géiser.
Lo hemos elegido porque, cuando entendimos qué era, nos reconocimos en él. Durante más de una década llevamos contando una historia sobre Canarias que aún no existía del todo. Y esa historia, a fuerza de contarla y de actuar como si ya fuera verdad, ha empezado a construirse sola. Hoy se llama Fundación Canaria Géiser.
Te proponemos un viaje para entender cómo funciona este mecanismo, cómo nos ha construido a nosotros y cómo puedes usarlo tú.
| PUNTOS CLAVE DEL ARTÍCULO -Las ficciones pueden programar la realidad, no solo describirla. Una hiperstición es una idea o narrativa, a menudo nacida de la ciencia ficción, que, al propagarse por la cultura, hace que la gente actúe como si fuera cierta y active las inversiones, tecnologías y movimientos que terminan materializándola. El término lo acuñó el colectivo CCRU en la Universidad de Warwick a finales de los años noventa. -El mecanismo ya ha fabricado buena parte de nuestro presente. El ciberespacio nació en un relato de William Gibson (1982) antes de que existiera la infraestructura; el Bitcoin fue un manifiesto antes de ser una fuerza económica global; el Efecto 2000 fue una narrativa apocalíptica que movilizó miles de millones. Ninguno de esos futuros existía: todos existen hoy porque alguien los contó primero. -Géiser es, en sí mismo, una hiperstición canaria. Durante más de diez ediciones contamos la historia de una Canarias que innova con propósito y trata la sostenibilidad como ventaja. Esa ficción, sostenida por una comunidad que actuó dentro de ella, ha alcanzado masa crítica y hoy se constituye como Fundación Canaria Géiser, plataforma de lanzamiento de los proyectos que vienen. -Diseñamos el Futuro. Luego lo Fabricamos. La misma técnica que construye una economía regenerativa puede inflar una burbuja. La posición Géiser es clara: la hiperstición solo vale si quien imagina se compromete a construir lo que promete, y si se hace en comunidad, porque el bucle que convierte ficción en realidad lo mueve un nosotros, no un individuo. |
Una ficción que se vuelve real
El acrónimo convence: hyper, más allá, y superstición.
Una hiperstición es una idea, un mito o una narrativa, muchas veces nacida de la ciencia ficción que, al introducirse en la cultura, opera como un bucle temporal. Viaja desde un futuro imaginado para guiar, moldear y reprogramar el comportamiento humano en el presente, hasta lograr que ese futuro termine existiendo.
No es la profecía la que describe el futuro. Es el futuro imaginado el que causa el presente que lo hace posible.
No es una superstición, tampoco una simple profecía autocumplida.
Para evitar que el concepto se confunda, conviene marcar dos fronteras:
- Una superstición es una creencia falsa sin mecanismo para alterar la realidad física: pensar que romper un espejo trae mala suerte no rompe ni construye nada. La creencia se queda encerrada en la cabeza de quien la sostiene.
- Una hiperstición, en cambio, sí tiene mecanismo. Es prima de la profecía autocumplida, pero elevada a otra potencia.
El propio Nick Land, uno de sus teóricos, la definió como la ciencia experimental de las profecías autocumplidas. Y la diferencia importa: una profecía autocumplida clásica es pasiva e individual (creo que voy a fracasar= actúo con miedo, fracaso).
Una hiperstición es activa, colectiva y viral. Se diseña, se propaga como un contagio cultural y activa a miles de personas que empiezan a construir, cada una desde su rincón, la misma realidad imaginada.
Una superstición es una creencia que no cambia el mundo. Una hiperstición es una ficción que lo programa.
El colectivo que le puso nombre.
El término lo acuñó a finales de los años noventa la CCRU (Cybernetic Culture Research Unit), un colectivo de teóricos radicales surgido en el Departamento de Filosofía de la Universidad de Warwick, en Inglaterra, hacia 1995. Lo fundaron la filósofa Sadie Plant, desde el ciberfeminismo, y el filósofo Nick Land. A su alrededor se movieron figuras que después marcaron el pensamiento cultural británico, como Mark Fisher o Kodwo Eshun. Mezclaban filosofía, cibernética, ciencia ficción, música electrónica y ocultismo en algo que llamaron teoría-ficción: escribir el futuro para invocarlo.
Aquí hace falta honestidad intelectual, y Géiser prefiere darla. Tras la marcha de Sadie Plant, Land empujó al grupo hacia el aceleracionismo: la idea de que el capital y la tecnología son una inteligencia ajena que hay que acelerar hasta disolver lo humano. Es un origen incómodo. El concepto de hiperstición nació apuntando, en buena medida, hacia un futuro deshumanizado.
Y sin embargo, la herramienta no pertenece a quien la inventó. Una ficción que conjura realidad puede servir para disolver lo humano o para reforzarlo. Todo depende de quién imagine y para qué. Volveremos a esto, porque es el corazón de lo que Géiser propone.
¿Cómo funciona? Las dinámicas de una ficción que se autoconstruye.
En la hiperstición, las ideas deben cumplir cuatro dinámicas encadenadas.
- Empieza como ficción. Nace como relato, mito, teoría marginal o simulación. No pretende ser un informe: pretende ser una imagen del mañana lo bastante vívida como para desear habitarla.
- Tiene potencial de contagio. Funciona como un virus cultural, un meme en el sentido que le dio Richard Dawkins: una unidad de información que se replica de mente en mente. Se propaga rápido y coloniza el imaginario colectivo.
- Activa un bucle de retroalimentación. La gente empieza a actuar como si la ficción fuera real. Y esa actuación dispara inversiones, desarrollos tecnológicos, movimientos sociales o pánicos que terminan materializándola. El como si se convierte en es.
- Invierte la flecha del tiempo. El futuro deja de ser una consecuencia del presente y pasa a ser su causa. Imaginamos el mañana, y ese mañana nos reorganiza el hoy para poder llegar.
Ficciones que fabricaron nuestro presente
La teoría se entiende mejor con casos que ya han cerrado el bucle. Ninguno de estos futuros existía. Todos existen hoy porque alguien los contó primero.
- El ciberespacio: una palabra que se volvió infraestructura. William Gibson usó por primera vez la palabra en su relato Quemando Cromo (1982) y la popularizó en su novela Neuromante (1984). En ese momento, el ciberespacio no existía: era una alucinación consensuada inventada por un novelista. Pero la imagen fascinó de tal modo a ingenieros, programadores y emprendedores que dedicaron las décadas siguientes a construir la infraestructura tecnológica necesaria para que esa ficción de ciencia ficción se volviera nuestra realidad cotidiana. Vivimos, literalmente, dentro de una palabra que alguien inventó para una historia.
- El Bitcoin: una creencia que se volvió economía. Nació de una narrativa cyberpunk y criptoanarquista, condensada en el manifiesto que Satoshi Nakamoto publicó en 2008. Era dinero ficticio sostenido por matemáticas abstractas. En cuanto suficientes personas creyeron en su valor y operaron bajo esa premisa, se convirtió en una fuerza económica global que altera mercados, regulaciones y políticas monetarias reales. El valor no precedió a la creencia. La creencia lo conjuró.
- El Efecto 2000: un miedo que movilizó al mundo. El pánico a que los sistemas informáticos colapsaran al cambiar de milenio era una narrativa apocalíptica. Esa ficción activó una movilización global perfectamente real: miles de millones invertidos y ejércitos de programadores trabajando contrarreloj. El futuro imaginado, el colapso, moldeó por completo el presente de la industria tecnológica de finales de los noventa. Que el colapso no llegara no debilita el ejemplo: lo demuestra. La ficción reorganizó la realidad antes de la fecha señalada.
- La economía circular. Un libro que se volvió ley industrial. En 2002, el arquitecto William McDonough y el químico Michael Braungart publicaron Cradle to Cradle, imaginando una economía sin residuos donde cada producto es alimento del siguiente ciclo. Era una utopía de diseño, casi un manifiesto poético. Dos décadas después esa ficción es el Plan de Acción de Economía Circular de la Unión Europea, normativa de ecodiseño y el criterio de fábricas enteras. Nadie regulaba así antes de que alguien lo imaginara.
- La economía rosquilla. un dibujo que se volvió política municipal. En 2017, la economista Kate Raworth publicó Doughnut Economics, un diagrama que proponía pensar la prosperidad como el espacio entre un suelo social mínimo y un techo ecológico planetario. En 2020, en plena pandemia, Ámsterdam adoptó oficialmente ese dibujo como marco de su política de recuperación económica. Una ilustración de tesis académica se convirtió en criterio de inversión pública real.
- La Agenda 2030. Una lista de deseos que se volvió mapa de inversión. En 2015 la ONU aprobó los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible: un mundo que no existía, descrito con metas y plazos. Esa narrativa, sin ninguna capacidad ejecutiva propia, ha reorganizado desde entonces billones en inversión, legislación nacional y criterios de reporte corporativo (ESG). El futuro deseado empezó a fabricar, plazo a plazo, el presente que lo cumple.
Seis ficciones, seis realidades y la misma mecánica: una historia que viajó desde el futuro para reclutar al presente. Hay muchas más…
Géiser, una hiperstición con nombre propio
Imaginamos una Canarias que aún no existía.
Cuando arrancó el primer Foro Géiser, la Canarias que describíamos no era la que teníamos delante. Hablábamos de un archipiélago que innova con propósito, que trata la sostenibilidad como ventaja y no como carga, que conecta su talento con el mundo en lugar de exportarlo. Hablábamos de empresas responsables, de economía regenerativa, de una comunidad que se reúne no a hacer networking sino a construir.
Nada de eso estaba consolidado. Era, en el sentido más preciso del término, una ficción. Una imagen vívida de un mañana deseable.
Durante más de una década la contamos edición tras edición. Y ocurrió lo que ocurre con las hipersticiones: la gente empezó a actuar como si ese futuro ya estuviera aquí. Ponentes que vinieron a hablar y se quedaron a colaborar. Empresas que se reconocieron en el relato y cambiaron sus prácticas. Instituciones que dejaron de mirar y se sumaron. El bucle se activó.
No predijimos una Canarias mejor. La imaginamos en voz alta hasta que empezó a construirse sola.
La ficción empezó a materializarse: la Fundación.
El paso de un foro anual a una Fundación Canaria Géiser no es un trámite administrativo. Es el momento en que una ficción alcanza masa crítica y exige cuerpo propio: una estructura estable, un patronato, una misión inscrita en el registro, la capacidad de impulsar proyectos y de rendir cuentas.
Aquí hay un guiño que no queremos que pase desapercibido, porque es casi perfecto. A la propia CCRU, el colectivo que inventó el concepto, se la ha descrito como un movimiento hipersticional: un grupo que teorizó sobre ficciones que se vuelven reales y que, al hacerlo, se volvió real él mismo.
Géiser es exactamente eso. Empezó siendo una historia de propósitos y experiencias aplicadas a lo que Canarias podía llegar a ser, junto a un movimiento de VOCES CON IMPACTO.
Hoy se está registrando como fundación. La ficción que imaginamos nos está construyendo de vuelta.
Los proyectos Géiser. De las islas que imaginamos al impacto que ya materializamos.
Una fundación no es un punto de llegada, es una plataforma de lanzamiento. Y todo lo que estamos poniendo en marcha desde ella comparte la misma naturaleza: son futuros que primero hemos imaginado y que ahora estamos obligando a existir.
Un corredor que conecte el ecosistema de innovación canario con hubs internacionales. Modelos digitales que ayuden al sector turístico a convertir su cumplimiento ambiental en ventaja competitiva. Programas que lleven la economía circular al aula, para que la próxima generación no herede el problema sino la solución.
Ninguno de esos proyectos está terminado. Todos existen ya como relato compartido, como imagen que convoca. Y esa es, precisamente, la condición de partida de cualquier cosa que después llega a ser real.
Una fotografía del momento actual de Géiser.
Once años compartiendo inspiración para la acción, donde dimos forma a una Canarias que innova con propósito y trata la sostenibilidad como ventaja, no como carga.
En 2015 esa historia era un foro anual impulsado por BIPLAZA. Diez ediciones después, más de 500 personas cada año, más de 3.000 acumuladas, y más de 45 ponencias avalan ese recorrido; la revista Emprendedores lo definió en 2024 como «el evento de innovación y responsabilidad empresarial más relevante de Canarias».
Edición tras edición, la comunidad que se reunió alrededor de ella empezó a actuar como si ese futuro ya existiera, y ese es el momento en que una idea compartida exige cuerpo propio.
Hoy ya podemos hablar de la Fundación Canaria Géiser, con un fin estatutario muy concreto: eliminar la brecha entre las nuevas innovaciones y la organización, pública o privada, que las necesita para transformarse. Todo lo que sigue a continuación es esa misión tomando forma de proyectos reales.
Hablamos de proyectos que se co-crean. La prueba de que una idea se sostiene con propósito. Y es que los seis proyectos que ya tenemos en marcha no son iniciativas sueltas: son tres maneras distintas de perseguir ese mismo propósito, agrupadas aquí por el terreno que trabajan.
Comunidad: el vínculo que sostiene todo lo demás
Ningún proyecto de los que siguen tendría a quién convocar sin una comunidad que se reencuentra y se renueva.
Encuentro Géiser Madrid.
Cita fija de finales de enero, sin interrupción desde hace cinco años. Un espacio en la Península para afianzar los lazos con la comunidad Géiser ponentes y organizaciones que ya forman parte del relato, antes de que empiece el nuevo año de proyectos.








Es, en ese sentido, el punto de partida silencioso de todo lo demás: sin esta comunidad sostenida, ni el Foro de noviembre ni los proyectos que nacen entre medias tendrían la misma base de confianza sobre la que crecer.
Talento y pensamiento crítico: formar a quienes van a decidir
Uno de los fines estatutarios de la Fundación es, literalmente, generar talento. Nosotros hemos comenzado a abarcarlo desde tres frentes distintos:
STEAM | Ciencia con Conciencia
Encuentro impulsado por Foro Géiser con el alumnado de Bachillerato de uno de los cuatro institutos de La Orotava, construido con metodología Design Thinking: comprender, inspirar, activar. Antes de la cita del 14 de mayo, cuatro sesiones de escucha con el IES Villalba Hervás cartografiaron sus miedos reales, desde la precariedad hasta la inteligencia artificial, para que las ponentes Marta del Amo y Ofelia Tejerina conectaran con ellos de verdad.






El objetivo no es que memoricen ciencia, sino que dejen de estudiarla y empiecen a usarla: el mismo terreno de pensamiento crítico ante la tecnología que GyNIUS trabaja, más abajo, de forma continua durante todo el curso.
PENSAMIENTO | Observatorio de la Sostenibilidad y el Humanismo
Conocido también como el Observatorio Más Humanismo, es una iniciativa de investigación, medición y comunicación que retrata el estado real de la sostenibilidad canaria desde una mirada humanista: cruza indicadores económicos, sociales, medioambientales y de gobernanza con una encuesta a actores clave del tejido empresarial e institucional canario.
El resultado es un informe anual público que se presenta en el Foro Géiser cada mes de noviembre, este año, el 6 de noviembre, y que ya está en conversación con firmas como Cajasiete para sumar indicadores propios, como su MAPA BOB, y ampliar así el panel de organizaciones que miden su propio avance.
Economía circular aplicada: la sostenibilidad que se toca
Aquí la sostenibilidad deja de ser una idea y se convierte en algo que un niño o una niña puede tocar con las manos.
RENATURALIZACIÓN · Crecer con Raíces
Viveros escolares que funcionan como refugios climáticos, diseñados por el paisajista Jorge Rodríguez-Martín. Ya suma 350 unidades plantadas y cerca de 1.800 alumnos y alumnas en cinco centros de Canarias, desde Buenavista del Norte hasta Arona, con una captura estimada de hasta 3.710 kg de CO2 al año.






ECONOMÍA CIRCULAR · El objeto que no quiso ser basura
320 kg de plástico recogido por escolares de Santa Úrsula bajo el impulso de Raico Rodríguez (Cronotropo Vial), transformado por Precious Plastic Gran Canaria en mobiliario y devuelto al CEIP San Fernando el 7 de noviembre de 2025.
A comienzos de 2026 el modelo se replicó en el IES Cabrera Pinto de La Laguna: una nueva recogida de residuos plásticos que se tradujo en la entrega de cuatro mesas para el patio del instituto.
No es un gesto aislado, sino un modelo que se repite: nace dentro de Crecer con Raíces y de la Semana Europea de la Movilidad 2025 en La Laguna, cuando las plantas que vistieron la Calle Anchieta cruzaron los muros del propio Cabrera Pinto para empezar a Re-naturalizar su patio. Cada centro que se suma,Santa Úrsula primero, La Laguna después, prueba que el modelo no depende de un único lugar.






LO QUE SE ACTIVA
Lo que llega antes de que acabe el año. Cuatro hitos que ya tienen fecha.
Si las dos secciones anteriores muestran el trabajo que ya ocurre en aulas, viveros y encuentros, esta muestra su proyección hacia fuera:
- Korea Innovation Bridge. Delegación empresarial canaria viaja a Seúl durante la Korea Innovation Week: reuniones con organismos coreanos de primer nivel y acceso a Try Everything, el festival global de startups.

- Presentación de «Tiempo de Futuros». David Alayón, experto en prospectiva estratégica y uno de los 40 mejores futuristas de España según Forbes, presenta su libro: una reflexión sobre imaginar el futuro como capacidad entrenable y responsabilidad colectiva.
- Misión inversa: de Corea a Canarias. Dos meses después de Seúl, una delegación coreana de fondos y organismos recorre Madrid–Lisboa–Canarias y aterriza en el archipiélago coincidiendo con el Foro. Lo que se inició allí, se concreta aquí.
- 6 NOVIEMBRE 2026 11ª Edición del Foro Géiser — Hiperstición. La ficción que se vuelve real y el futuro que elegimos construir.
La perspectiva Géiser. La hiperstición no es neutral: depende de quién imagine y para qué
Está claro que si el futuro se puede conjurar, la pregunta deja de ser técnica y pasa a ser ética.
La herramienta que nació apuntando a disolver lo humano puede reorientarse para reforzarlo. Nosotros elegimos reorientarla.
Estos son los principios desde los que lo hacemos.
Principio 1. Toda organización que perdura empezó siendo una ficción compartida.
Ninguna empresa, ninguna institución, ningún movimiento existió antes de ser imaginado. Primero fue una historia que alguien contó con la suficiente convicción como para que otros quisieran habitarla. Imaginar no es evadirse de la realidad: es el primer acto material de construirla.
Reconocerlo cambia la forma de liderar. Deja de tratarse de reaccionar a un entorno dado y pasa a tratarse de autorizar el entorno que viene.
Principio 2. El futuro que no imaginamos, lo imaginan otros por nosotros.
Este principio es especialmente urgente para Canarias. Durante demasiado tiempo el archipiélago ha sido el objeto de relatos ajenos: el paraíso de sol y playa, la periferia, el destino. Narrativas escritas desde fuera que después han moldeado, muy realmente, las inversiones, las políticas y las oportunidades que llegaban.
La hiperstición nos recuerda que hay una alternativa: escribir nosotros el relato. Si Canarias no imagina su propio futuro de innovación y sostenibilidad, alguien seguirá imaginándolo en su lugar, y ese futuro importado se materializará igual.
Quien no conjura su futuro, hereda el que otros conjuraron por él.
Principio 3. Una hiperstición con propósito necesita comunidad para propagarse.
Una ficción encerrada en la cabeza de una sola persona es una superstición. Se vuelve hiperstición cuando se contagia, cuando otros empiezan a actuar dentro de ella. El bucle de retroalimentación no lo mueve un individuo: lo mueve un nosotros.
Por eso Géiser nunca ha sido un foro de escenario y butacas, sino una comunidad. El relato de una Canarias innovadora y sostenible solo se materializa si suficientes personas y organizaciones lo asumen como propio y actúan en consecuencia. La comunidad no es el público de la hiperstición: es su motor.
Principio 4. Imaginar obliga: la ficción que conjuras te compromete a construirla.
Aquí está la frontera moral que separa a Géiser de su origen aceleracionista. Conjurar un futuro no es un juego intelectual. Si lanzas al mundo la imagen de una Canarias mejor y la gente empieza a creerla y a actuar sobre ella, adquieres una responsabilidad: la de estar a la altura de lo que prometiste.
Esto enlaza directamente con la Filosofía de la Acción que define a Foro Géiser. La hiperstición con propósito no vale las promesas vacías del postureo. Cada relato que sembramos nos obliga a construir su parte de realidad. Imaginar, para Géiser, es contraer una deuda con el futuro.
Hoja de Ruta para líderes y organizaciones. Cómo diseñar una hiperstición con propósito
Los principios necesitan brújula práctica. Una ficción no se vuelve real por sí sola: alguien tiene que operar el bucle. Esto es lo que puede hacer cualquier líder o equipo que quiera usar este mecanismo de forma consciente y honesta.
Hoja de Ruta global
- Nombra el futuro con precisión. Una hiperstición necesita una imagen concreta, no un deseo difuso. «Queremos mejorar» no conjura nada. «Somos la referencia europea en X para 2030» sí. Ponle nombre, fecha y forma al futuro que quieres invocar.
- Cuéntalo como si ya existiera. El tiempo verbal importa. Deja de hablar en condicional «nos gustaría llegar a» y empieza a hablar en presente y en primera persona del plural. Actuar como si es lo que dispara el mecanismo.
- Diseña el bucle: invita a otros a actuar dentro de la ficción. Una hiperstición muere si no se contagia. Da a tu comunidad, tus clientes o tu equipo algo que hacer hoy dentro del relato: un proyecto, un compromiso, un gesto. Cada persona que actúa refuerza el bucle.
- Materializa hitos que hagan la ficción verdadera. El relato necesita anclas reales que demuestren que el futuro ya está llegando: un producto, una alianza, un dato de impacto, una fundación registrada. Cada hito convierte a un escéptico en creyente y acelera la retroalimentación.
- Rinde cuentas al propósito. Revisa con honestidad si el futuro que estás conjurando sigue mereciendo ser conjurado. La misma técnica que construye una Canarias regenerativa puede construir una burbuja o una manipulación. La diferencia es el propósito, y el propósito exige vigilancia constante.
Perspectiva específica para Canarias
- Reconocer que ya operamos dentro de una hiperstición fiscal que funciona. El Régimen Económico y Fiscal de Canarias, ZEC, RIC y demás instrumentos, es, en el fondo, una promesa: «aquí es ventajoso invertir e innovar». Empresas de todo el mundo actúan sobre esa promesa y, al hacerlo, la vuelven cada vez más cierta. Es un bucle que Canarias puede amplificar de forma consciente.
- Escribir el relato del talento que se queda. La narrativa dominante ha sido la de la fuga de talento. Sustituirla por la ficción activa de un archipiélago donde el talento híbrido, técnico y humano, encuentra proyecto y propósito es una hiperstición que, contada y sostenida, empieza a retener personas de verdad.
- Conjurar el corredor con los ecosistemas globales. Un puente estable entre la innovación canaria y los grandes hubs internacionales no existe todavía como infraestructura, pero puede existir primero como relato compartido que reclute a instituciones y empresas de ambos lados a actuar como si ya estuviera tendido.
- Convertir la sostenibilidad turística en ventaja narrada, no en obligación sufrida. Mientras el cumplimiento ambiental se cuente como carga, se vivirá como carga. Contado como el rasgo que distingue al destino Canarias del resto, activa inversión, innovación y orgullo. La economía azul y regenerativa del archipiélago es un futuro plenamente imaginable y, por tanto, construible.
- Usar los instrumentos reales como anclas del relato. RIS3, los fondos de innovación, las alianzas público-privadas: no son solo mecanismos de financiación, son los hitos materiales que vuelven creíble la ficción de una Canarias innovadora. Cada proyecto ejecutado es una prueba de que el futuro ya llegó.
¿Qué hiperstición se está escribiendo ahora mismo?
Hay una ficción operando hoy con más fuerza que ninguna otra: la inteligencia artificial general. La narrativa de una máquina que igualará y superará a la mente humana moviliza cientos de miles de millones en inversión, redirige carreras enteras, reescribe agendas políticas y reorganiza empresas. Y al hacerlo, ayuda a construir la propia tecnología que anuncia. Nadie sabe aún si el futuro que describe llegará tal como se cuenta. Pero el relato ya está moldeando el presente de forma masiva. Es, quizá, la hiperstición más poderosa de nuestro tiempo.
Que esa ficción sirva para amplificar lo humano o para disolverlo no lo decidirá la tecnología. Lo decidirá quién la imagine y con qué propósito.
Exactamente lo mismo que planteamos al principio.
Y ahí es donde entras tú. Porque si el futuro se conjura con relatos, la pregunta que deja esta 11ª edición no es qué futuro vendrá. Es cuál vas a ayudar a imaginar.
Sé parte de lo que aún no existe: mecenazgo con propósito
Hay muchas formas de actuar dentro de una ficción para volverla real. Puedes traer tu proyecto. Puedes prestar tu voz y tu conocimiento. Y puedes hacer algo que, a la luz de todo lo anterior, cobra un significado especial: apostar recursos por un futuro antes de que exista.
Eso es, en esencia, el mecenazgo. Quien apoya económicamente a una fundación que acaba de nacer no está pagando por algo que ya está hecho: está afirmando, con el gesto más tangible posible, que ese futuro merece existir. Los mecenas son las primeras personas que actúan como si, y por eso son quienes más aceleran el bucle que convierte el relato en realidad.
La Fundación Canaria Géiser abre ahora su círculo de mecenas y empresas colaboradoras: personas y organizaciones que quieran poner su nombre en los cimientos de los proyectos que vienen, y no en la placa de los que ya terminaron. Sin ruido, con transparencia y con la Filosofía de la Acción como contrato moral: cada aportación se convierte en acción medible, y rendiremos cuentas de ella.
Un mecenas no financia el pasado de una organización. Conjura su futuro.
Si tu empresa o tú queréis formar parte de ese círculo fundacional, escríbenos y les contaremos cómo hacerlo posible, con la fórmula que mejor encaje con su realidad.
Géiser lleva más de una década demostrando que una ficción contada con propósito y sostenida por una comunidad termina construyéndose sola. La Fundación es la prueba. Los proyectos que lanzamos desde ella son los siguientes capítulos, y todavía están por escribir.
Te invitamos a imaginarlos con nosotros. A sumarte al movimiento, a traer tu proyecto, tu voz o tu mecenazgo, y a poner tu organización a actuar dentro del relato de una Canarias que innova con propósito. El bucle ya está en marcha.
El futuro no se espera. Se conjura. Y nos vendría bien tu voz para escribirlo.
Súmate al movimiento Géiser y únete a la 11ª edición del Foro para ser parte de lo que estamos construyendo.
Preguntas Frecuentes (FAQs)
¿Qué es exactamente una hiperstición? Es una ficción que se vuelve real. Una idea, mito o narrativa que, al introducirse en la cultura y hacer que la gente actúe como si fuera cierta, activa las inversiones, tecnologías y movimientos que terminan materializándola. El término lo acuñó el colectivo CCRU en la Universidad de Warwick a finales de los años noventa. La clave es que invierte la flecha del tiempo: no es el presente el que construye el futuro, sino el futuro imaginado el que reorganiza el presente para poder existir.
¿En qué se diferencia de una profecía autocumplida? Una profecía autocumplida clásica suele ser pasiva e individual: alguien cree algo sobre sí mismo y actúa de forma que lo confirma. Una hiperstición es activa, colectiva y viral: se diseña como relato, se propaga como un contagio cultural y moviliza a miles de personas que, cada una por su lado, construyen la misma realidad imaginada. Nick Land la definió, no por casualidad, como la ciencia experimental de las profecías autocumplidas.
¿Por qué Géiser elige «Hiperstición» como lema de su 11ª edición? Porque describe con precisión lo que ha vivido el propio proyecto. Durante más de una década Géiser contó una historia sobre una Canarias innovadora y sostenible que aún no existía del todo, y esa historia, sostenida por una comunidad, ha empezado a materializarse: hoy se constituye como Fundación Canaria Géiser. El lema es a la vez una idea potente para pensar el futuro y la explicación de cómo hemos llegado hasta aquí.
¿Puede una empresa usar la hiperstición de forma ética? Sí, y la clave está en el propósito. La misma técnica que construye una economía regenerativa puede construir una burbuja especulativa o una manipulación. La diferencia no está en el mecanismo, sino en qué futuro se conjura y en si quien lo hace se compromete a estar a la altura de lo que promete. Una hiperstición con propósito obliga a construir lo que imagina; no admite promesas vacías.
¿Cómo puedo apoyar a la Fundación Canaria Géiser? Hay tres vías principales: aportar un proyecto o iniciativa que la Fundación pueda impulsar, sumar tu voz y conocimiento a la comunidad, o convertirte en mecenas o empresa colaboradora aportando recursos a los proyectos en marcha. El mecenazgo funciona con transparencia y rendición de cuentas: cada aportación se traduce en acciones medibles alineadas con los fines fundacionales. La forma más sencilla de empezar es escribirnos a través de la web y contarnos qué encaja mejor con tu realidad o la de tu organización.
¿La inteligencia artificial es una hiperstición? En buena medida, sí. La narrativa de una inteligencia artificial que igualará a la mente humana está movilizando inversión, talento y políticas a una escala enorme, y al hacerlo contribuye a construir la propia tecnología que anuncia. Es probablemente la hiperstición más influyente de nuestro tiempo. Que sirva para amplificar lo humano o para disolverlo dependerá de quién la imagine y con qué intención.
Glosario de Términos Clave
- Aceleracionismo. Corriente de pensamiento que propone acelerar los procesos tecnológicos y económicos hasta transformar radicalmente la sociedad. En su versión más radical, asociada a Nick Land, contempla la disolución de lo humano. Géiser recupera la técnica hipersticional pero rechaza explícitamente ese destino.
- Bucle de retroalimentación (feedback loop). Dinámica en la que un efecto refuerza su propia causa. En una hiperstición, cuanta más gente actúa como si la ficción fuera real, más real se vuelve, lo que anima a más gente a actuar. Es el motor que cierra el círculo entre relato y realidad.
- CCRU (Cybernetic Culture Research Unit). Colectivo experimental de teóricos surgido en la Universidad de Warwick hacia 1995, fundado por Sadie Plant y Nick Land. Mezcló filosofía, cibernética, ciencia ficción y ocultismo, y acuñó el concepto de hiperstición. Se ha descrito a sí mismo como un movimiento hipersticional.
- Hiperstición. Ficción que conjura su propia realidad. De hyper (más allá) y superstition (superstición). A diferencia de una superstición, sí posee un mecanismo para transformar el mundo físico a través del comportamiento colectivo.
- Mecenazgo. Apoyo económico o material a una causa, proyecto u organización de interés general, sin esperar contraprestación comercial directa. En el marco de una hiperstición, el mecenas es quien apuesta recursos por un futuro antes de que exista, acelerando su materialización.
- Meme. En el sentido acuñado por Richard Dawkins, unidad de información cultural que se replica de mente en mente, de forma análoga a un gen. Las hipersticiones se propagan como memes: por contagio.
- Teoría-ficción (theory-fiction). Práctica de escritura que borra la frontera entre el ensayo teórico y la ficción, usando el relato del futuro como herramienta para invocarlo. Fue el género característico de la CCRU.
Fuentes y Lecturas Recomendadas
- Tiempo de futuros. David Alayón 2026
- CCRU (Cybernetic Culture Research Unit), Writings 1997–2003. Recopilación de los textos fundacionales donde se articula el concepto de hiperstición.
- Nick Land, ensayos sobre hiperstición y teoría-ficción (varios, finales de los años noventa y primeros dos mil).
- William Gibson, Quemando Cromo (relato, 1982) y Neuromante (novela, 1984). Origen del término «ciberespacio».
- Richard Dawkins, El gen egoísta (1976). Origen del concepto de «meme».
- Mark Fisher, obra ensayística. Miembro de la CCRU y una de sus voces más influyentes en el pensamiento cultural posterior.