¿Tienen memoria los objetos? Si una botella de plástico pudiera hablar, seguramente nos pediría una segunda oportunidad. En Santa Úrsula, decidimos no solo escucharla, sino convertirla en protagonista de un evento regional antes de devolverla a sus dueños legítimos.
Esta es la historia de un viaje extraordinario: de cómo 320 kilos de residuos se negaron a morir en un vertedero para convertirse, primero en el centro de nuestro networking, y finalmente, en un refugio para la convivencia.

El impulso y la conciencia de la economía circular
Todo gran cambio necesita una chispa. En este caso, el impulsor fue Raico Rodríguez (de Cronotropo Vial), quien, con la misma visión con la que promueve «Crecer con Raíces», vio en los residuos del CEIP San Fernando una oportunidad pedagógica, no un problema de basura.
Bajo su impulso y en coordinación con el Ayuntamiento de Santa Úrsula y Foro Géiser, se activó una maquinaria educativa sin precedentes. Durante el mes de octubre, no nos limitamos a «recoger plástico». Las aulas se transformaron en espacios de debate con charlas sobre economía circular y la salud de los océanos. El alumnado, organizado en cinco mesas de trabajo (desde Infantil hasta Primaria), aprendió que cada tapón que rescataban salvaba un pedacito de mar. La recolección de los 320 kilos fue solo la consecuencia final de un cambio de mentalidad provocado por la información y la sensibilización.



La Alquimia en el Foro
Con la materia prima lista (y la conciencia despierta), entró en juego la magia técnica de Precious Plastic Gran Canaria, transformando esos envases en mobiliario de diseño.
El pasado 7 de noviembre, en el Foro Géiser, ocurrió la puesta en escena. Si en 2024 convertimos el hall del auditorio en un vivero gigante —plantando la semilla de los refugios climáticos—, este año decidimos amueblar ese jardín. Aquel escenario verde se completó con las mesas y bancos elaborados con el plástico de Santa Úrsula. Durante el evento, ponentes y empresas hicieron networking apoyados sobre el esfuerzo de los niños y la visión de Raico. Fue una metáfora tangible: la sostenibilidad es el soporte sobre el que construimos el futuro.







El Regreso a Casa
Al día siguiente, cuando se apagaron los focos, el mobiliario emprendió su último viaje. Las mesas no se quedaron en un almacén; fueron trasladadas al CEIP San Fernando.
El círculo se cerró. Los niños y niñas que entregaron botellas viejas recibieron bancos nuevos y coloridos. Ahora, cuando se sientan en el patio, no solo descansan sobre mobiliario escolar; se sientan sobre su propio aprendizaje y compromiso con el planeta.




Lecciones de un viaje circular
Esta acción nos deja tres aprendizajes clave para la comunidad Géiser:
- Liderazgo con propósito: Figuras como Raico Rodríguez demuestran que conectar proyectos (Vialidad + Raíces + Reciclaje) multiplica el impacto.
- Educación antes que Acción: Antes de pedir a los niños que reciclen, les explicamos por qué los océanos lo necesitan. El «por qué» mueve montañas (de plástico).
- Tangibilidad: Demostramos que la economía circular se puede tocar y disfrutar.
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IMAGEN | Teslariu Mihai para Unsplash